Última actualización: 01/04/2026 09:23
Ecuador atraviesa un momento complejo debido a la drástica reducción de la producción energética. La falta de lluvias ha golpeado la capacidad operativa de las principales hidroeléctricas del país, las cuales apenas logran cubrir una fracción de la demanda nacional, que continúa en ascenso.
Hidroeléctricas al límite: El impacto de la sequía
La crisis se agudiza por la disminución del caudal en las dos infraestructuras más importantes del sistema eléctrico ecuatoriano:
- Coca Codo Sinclair: Ubicada en la Amazonía, esta central ha visto una caída estrepitosa en su caudal. De los 900 metros cúbicos por segundo que recibe habitualmente, este martes se registraron apenas 118 metros cúbicos. Esta situación limita su operatividad a cubrir solo el 20% de la demanda nacional.
- Complejo Paute (Mazar, Molino y Sopladora): Este sistema en Azuay tiene una capacidad instalada de 1,700 megavatios, pero la falta de lluvias ha frenado sus operaciones. El embalse de Mazar ha perdido 12 metros de altura en menos de dos meses, situándose actualmente en los 2,141 metros sobre el nivel del mar.
Bajo estas condiciones, el monitoreo en tiempo real del Cenace confirma que estas centrales apenas logran abastecer cerca del 30% del consumo eléctrico del país.
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La paralización de la energía colombiana
Para equilibrar el sistema, los analistas sugieren la necesidad de un aporte externo. Sin embargo, la importación de electricidad desde Colombia permanece suspendida desde enero.
El analista Darío Dávalos señala que la solución ideal sería retomar la compra de los 450 megavatios que ofrecía el país vecino. El freno en las negociaciones responde a factores económicos y políticos:
- Guerra arancelaria: Las diferencias comerciales han bloqueado el flujo energético.
- Tarifas de importación: El gobierno de Daniel Noboa busca una tarifa recíproca, tras haber pagado costos de hasta 20 centavos por kilovatio hora el año pasado.
- Contratos a mediano plazo: Se plantea la posibilidad de negociar con el sector privado colombiano para estabilizar los costos y evitar la volatilidad del mercado spot.
Aumento del consumo y presión sobre el sistema
A pesar de la baja producción, el consumo de energía en Ecuador no da tregua. Mientras que el promedio histórico se sitúa en los 4,800 megavatios diarios, durante el mes de marzo la cifra escaló a los 5,274 megavatios.
«Esta potencia pudo ser superior sin la desconexión voluntaria de grandes industrias y empresas privadas de alto voltaje, que han tenido que reducir sus actividades para evitar un colapso total del sistema.»
Sin una reactivación de las importaciones o un cambio favorable en el clima, la estabilidad eléctrica de Ecuador se mantiene en un escenario de alta vulnerabilidad.



























