Cuando inició la pandemia ocasionada por el coronavirus Covid-19, varios líderes de potencias mundiales prometieron que todas las naciones estarían en el mismo equipo para enfrentar a esta emergencia global; sin embargo, aquella promesa quedó solo en palabras. De acuerdo a un reciente estudio publicado por People’s Vaccine Alliance (Alianza Popular para las Vacunas) apenas se ha entregado una de cada 7 dosis contra esta enfermedad a los países considerados pobres, lo que repercute en la expansión de esta pandemia por la desigualdad en la inmunización.

El pasado 21 de octubre, esta alianza que incluye a organizaciones como Oxfam, ActionAid y Amnistía Internacional, publicó un estudio titulado «Dosis de Realidad», en el que se informa que de las 1800 millones de dosis de vacunas contra el Covid-19 prometidas por las naciones desarrolladas, apenas 261 millones han llegado a los territorios más pobres del planeta, es decir, solo el 14 %.

Según este informe, cerca de un año después de que las vacunas empezaran a estar disponibles únicamente el 1.3% de los ciudadanos de los países con carencias económicas están completamente inoculados.

Esta coalición ha responsabilizado a las grandes empresas farmacéuticas por la aplicación de las patentes de los fármacos contra el nuevo coronavirus, lo que disminuye las posibilidades de acceder a la inmunización por los costos que representa. Asimismo, el reporte también destaca las relaciones comerciales entre las empresas que producen los fármacos y los países de altos ingresos. El documento subraya que casi la mitad, el 49 %, de las inyecciones de inmunización vendidas por AstraZeneza, Pfizer/BioNTech, Moderna y Johnson y Johnson, se han entregado a países con grandes recursos financieros. Esas naciones corresponden solo al 16% de la población mundial.

La Organización Mundial de la Salud advirtió públicamente que administrar dosis a los países en desarrollo antes de que termine este año debe ser una prioridad para prevenir más muertes. Sin embargo, las naciones con más vacunas en sus manos solo están trabajando con un cronograma de entrega de más dosis en algún momento de 2022. Ese retraso conducirá a muertes innecesarias, advierte el informe.

Por esta causa, más de 100 países entre ellos Estados Unidos, India y Sudáfrica, y  grupos de derechos humanos como Médicos Sin Fronteras y Human Rights Watch, han firmado un documento en el que se pide la eliminación de las patentes para las vacunas contra el covid-19; sin embargo la Unión Europea (UE) se ha opuesto fuertemente a esa posibilidad. Bruselas asegura que suspender las patentes de los fármacos no resolverá el problema principal: la escasez de vacunas. Defienden que no solo se trata de propiedad intelectual sino de logística y tiempo. «No hay ninguna prueba que demuestre que las patentes sean el problema», han señalado fuentes oficiales.

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