Durante su participación virtual este miércoles en la cumbre de Asia Oriental, organizada en el marco de la reunión de jefes de Gobierno y Estado de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) y socios externos, y que este año se celebra de manera telemática debido a la covid-19, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo que intentará desarrollar un «marco económico para el Indopacífico», una política sobre la que apenas ofreció detalles pero que supondría un nuevo paso en su estrategia para contrarrestar la pujanza económica y militar de China.

«El presidente Biden anunció que Estados Unidos explorará con aliados el desarrollo de un marco económico para el Indopacífico, indicó la Casa Blanca en un comunicado, después de la intervención de Biden, que estuvo cerrada a la prensa.

Ese marco «definirá los objetivos compartidos» de Estados Unidos y países del Indopacífico «en cuanto a la facilitación del comercio, los estándares para la economía y la tecnología digital, la resiliencia de las cadenas de suministro, la descarbonización y la energía limpia», señaló el comunicado. Desde que llegó al poder en enero, Biden ha evitado comprometerse con cualquier negociación para un acuerdo comercial y ha preferido centrarse en cambio en revitalizar la economía estadounidense a nivel interno.

Algunos expertos, sin embargo, han alertado de que Estados Unidos está dando vía libre a China, que el año pasado firmó con una quincena de países de Asia y Oceanía el mayor tratado de libre comercio del mundo, llamado Asociación Económica Regional (RCEP). Aaron Connelly, un especialista en el sudeste asiático en el centro de estudios International Institute for Strategic Studies, opinó en Twitter (NYSE:TWTR) que el anuncio de Biden «ayudará probablemente» a reducir las críticas de que la Casa Blanca «no tiene una respuesta a China en el plano económico».

Lo que sí ha prometido la Casa Blanca es presentar el año que viene una iniciativa, que tiene el respaldo del G7, para invertir en infraestructuras en países en desarrollo de Latinoamérica, el Caribe, África y el Indopacífico, y que se llamará «Build back better for the world» (Reconstruir mejor para el mundo).

En su participación en la cumbre de Asia Oriental, Biden también «expresó su preocupación sobre las amenazas» al «orden internacional basado en reglas», y dejó claro que «Estados Unidos seguirá apoyando a sus aliados» en lo relativo a «la democracia, los derechos humanos, la legalidad y la libertad de navegación», según la Casa Blanca.

Estas palabras fueron para reafirmar lo que el presidente Biden había mencionado con respecto a si USA ayudaría a Taiwán en caso de un ataque militar a la isla por parte de China, cuando aseguró que su país acudiría en defensa de la isla si era necesario.

En la citada cumbre participaron los líderes de Estados Unidos, China, India, Rusia, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda; además de los de casi todos los países socios de la ASEAN: Brunéi, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam.

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