La Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó la nueva vacuna que servirá para combatir a la malaria o paludismo. A inicios de este mes, la OMS recomendó el uso generalizado de la vacuna RTSS, luego de casi 50 años de estudios, después de superar diversas fases de análisis clínicos y tras los resultados de un programa experimental en el continente africano.

Cada año se presentan alrededor de 230 millones de casos de malaria en el mundo, siendo en África el mayor foco de contagios con el 90%. Por esta causa, unos 800 000 niños han recibido la dosis de la vacuna antipalúdica desde el 2019. El desarrollo de la fórmula de esta vacuna se realizó en los laboratorios de la sede central de GlaxoSmithKline (GSK) Biologicals, en Bélgica, a finales de los años ochenta.

Varios países, incluido el Ecuador, participaron en las diferentes fases del ensayo de una vacuna que sirviera para contrarrestar y eliminar este mal causado por el parásito Plasmodium, el mismo que es transmitido por las hembras del mosquito Anopheles. Estas, al obtener sangre para la maduración de sus huevecillos, transmiten el parásito. Una vez en la sangre, el Plasmodium ataca los glóbulos rojos y evade al sistema inmunológico. Sus síntomas clásicos son fiebre, escalofríos y sudoración.

En nuestro país, uno de los casos más alarmantes de brote de malaria sucedió en la década del 90, cuando se presentaron cerca de 200 mil casos, siendo Esmeraldas la región más afectada, puesto que allí desaparecieron familias enteras como consecuencia de esta enfermedad.

El Ecuador estuvo cerca de eliminar por completo a la malaria entre el 2008 y 2012, gracias a los recursos recibidos del Fondo Mundial de la Lucha contra la Malaria, no obstante, estos recursos luego dejaron de llegar. Otra de las causas por las que no se logró ese objetivo fue la desaparición del Servicio Nacional de Control de Enfermedades Transmitidas por Vectores (Snem). En el país circulan dos de los cuatro parásitos del Plasmodium: el Vivax y el Falciparum, siendo este último el más mortífero y al que apunta la nueva vacuna.

Según la OMS, a nivel latinoamericano los casos han bajado de 1,5 millones en el año 2000 a 900 000 en el 2020. Y desde el 2018 Paraguay, Argentina y El Salvador han sido declarados libres de la enfermedad. No obstante, Venezuela representa un desafío porque en los últimos 20 años pasó de 35 000 a casi 470 000 reportes. Junto a Brasil y Colombia suma más del 80% de casos en las Américas.

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