En Milagro, un ingeniero agrónomo ha creado 4 variedades de cacao y con sus plantas busca establecer un sistema orgánico para mitigar los efectos del clima.

Miguel Laje – Milagro

Salvar a la humanidad del calentamiento global usando plantas de cacao, pareciera ser una idea un poco descabellada. Sin embargo, el Ing. Luis Olmedo León, sustenta y respalda su hipótesis con años de investigación.

A sus 60 años de edad y sin recibir ayuda estatal, ha creado cuatro variedades de cacao que, a diferencia del nacional, producen todo el año y no se enferman de monilia. Este logro es como parte de la promesa que le hizo a su padre, Simón Agustín León, cuando apenas era un niño.

Han transcurrido 17 años desde que Luis León creó las variedades JHVH10, CLM14, CLM101 y CLM102. La primera ya está en varias partes del país, la segunda recién está entrando y las dos últimas continúan en etapa experimental. Sin embargo, lo que caracteriza a todas, es que pueden ser usadas para, mediante un sistema orgánico, mitigar los efectos del calentamiento global.

Y la explicación es muy sencilla, aunque le tomó 11 años de investigación. León cuenta que una de las particularidades de sus creaciones, es que las plantas de cacao crecen entre 1.80 y 2 metros de altura y sus hojas se abren similar a las de un almendro. Esto hace que al haber, por ejemplo, una temperatura de 38 grados en un área despejada, bajo las plantas, se reduce a 26. Todo porque las hojas reciben la energía y crean un microclima que genera que el aire caliente se eleve, cree nubes y lluvia.

Pero para que todo esto sea posible, es necesario el uso de material orgánico que está alrededor de las fincas, como el carbón, ceniza y hasta el estiércol de las aves de corral.

Socializar este mecanismo es lo complicado, pues afirma no recibir ayuda de ninguna institución del Estado y agrega que, en el IEPI (Instituto Ecuatoriano de la Propiedad Intelectual), a pesar de la insistencia, aún no le entregan la certificación de obtentor.

La promesa hecha a su padre fue cumplida. Y su recompensa fue el elogio, aunque jocoso, que recibió de su progenitor. “Tu eres un loco. Has cumplido lo que parecía una broma”, le habría dicho entre risas cuando cosechó las mazorcas de las 20 primeras plantas de la JHVH10.

Ahora el riobambeño que se radicó en Milagro desde que tenía 4 años, tiene otra aspiración y es la de dejar iniciado un Instituto Internacional del Estudio del Cacao, para generar la conciencia de ecología que debemos tener las personas y que alguien, continúe con su legado.

“Yo ya tengo mis años y ya no tengo las mismas fuerzas. Yo los invito a trabajar juntos en una tecnología que nos permita salvar al mundo”, indicó mientras recorría la pequeña plantación que le sirve para monitorear sus investigaciones, en el Km. 3 de la vía Milagro – Mariscal Sucre.

Y mientras espera, aunque con pocas esperanzas ya, que el Estado se interese en proyectos ecológicos y le brinde el apoyo que el agricultor necesita, el ingeniero Agrónomo continúa realizando sus estudios e investigaciones, pues aspira crear nuevas variedades de cacao de las que se pueda obtener un chocolate más fino.

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